En un contexto en el que la sostenibilidad y el consumo responsable adquieren cada vez más relevancia, las pescaderías tradicionales continúan demostrando que muchos de los valores que hoy demanda la sociedad han formado parte de su actividad por mucho tiempo. Su apuesta por la proximidad, la atención personalizada y el aprovechamiento responsable de los productos pesqueros las convierte en un modelo de comercio que combina tradición, calidad y sostenibilidad. 

Las pescaderías tradicionales se caracterizan por ofrecer una atención cercana y adaptada a cada cliente. Pescaderos y pescaderas, conocen las preferencias de sus clientes que cruzan diariamente sus puertas, recomiendan especies según la temporada, orientan sobre formas de preparación y consumo y ayudan a elegir el producto más adecuado según sus necesidades. Esta relación de confianza convierte la compra en una experiencia más humana, donde el asesoramiento profesional aporta un valor añadido difícil de encontrar en otros canales de venta.  

Asimismo, los pescaderos son grandes defensores del aprovechamiento integral de los productos pesqueros y acuícolas. Elementos que a menudo son considerados desechos como cabezas, espinas o cáscaras, poseen un importante valor culinario. Utilizados correctamente bajo el consejo del pescadero, permiten elaborar fondos, fumets, sopas marineras y numerosas recetas que enriquecen nuestra gastronomía. Gracias a su experiencia, estos profesionales enseñan a los consumidores cómo sacar el máximo partido a cada pieza, fomentando una cultura de aprovechamiento que reduce residuos y revaloriza el producto 

Además, este modelo de comercio destaca por su compromiso con la calidad y la frescura. En cada negocio existe una planificación diaria que comienza incluso antes del amanecer. Muchos de los pescaderos de la Región de Murcia, se abastecen la tarde anterior seleccionando cuidadosamente los productos ajustándose a la demanda y a la disponibilidad de cada temporada de las diferentes especies. Esta forma de trabajar les permite ofrecer pescado y marisco fresco, respetando al mismo tiempo los ciclos naturales de las distintas especies y fomentando el consumo responsable de productos de proximidad. 

Sus jornadas suelen comenzar muy temprano, alrededor de la cinco de la madrugada. A esas horas preparan el hielo, organizan el mostrador y disponen de los productos para garantizar su correcta conservación y presentación. Cada decisión responde a criterios de calidad, seguridad alimentaria y eficiencia, con el objetivo de que los consumidores puedan disfrutar de productos frescos en las mejores condiciones posibles. 

En esta búsqueda por reducir el impacto medioambiental, estos establecimientos continúan utilizando soluciones sencillas pero eficaces que llevan décadas formando parte de su día a día. El uso de envases reciclables en contacto directo con el producto o de bolsas compostables son ejemplo de cómo, en ocasiones, las respuestas a algunos desafíos actuales pueden encontrarse en prácticas que han demostrado su utilidad a lo largo del tiempo. 

Su atención cercana y personalizada traspasa el mostrador. Cada vez más minoristas integran herramientas digitales para su atención al cliente -como WhatsApp- donde sus clientes pueden reservar y solicitar pedidos de manera online. No solo gestionan estos pedidos, sino que también se encargan de su distribución. Coordinan y planifican con anterioridad los pedidos para establecer rutas de entrega eficientes con la finalidad de reducir consumo innecesario de combustible y minimizar, en la medida de lo posible, su huella medioambiental. 

 Apostar por las pescaderías tradicionales también significa apoyar la economía local y el comercio de proximidad sostenible. Estos establecimientos generan empleo, contribuyen a dinamizar mercados y barrios, y mantienen vivos espacios que durante décadas han sido puntos de encuentro e intercambio social. Más allá de su función comercial, forman parte del tejido económico, cultural y gastronómico de la Región de Murcia. 

En definitiva, las nuestras pescaderías de toda la vida representan un modelo de comercio sostenible justo que combina cercanía, profesionalidad y respeto por el producto. Apoyarlas no solo implica acceder a pescado fresco y de calidad, sino también contribuir a la conservación de una actividad esencial que sigue demostrando que tradición y sostenibilidad pueden avanzar de la mano. 

*El proyecto Mardemur 2025-2026, llevado a cabo por AMIPEMUR con una inversión de 52.169,15 € y una subvención por el mismo importe, se enmarca en la Estrategia de Desarrollo Local Participativo del Grupo de Acción Local de Pesca y Acuicultura de la Región de Murcia (GALPEMUR) y está cofinanciado por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) al 70% y por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia (CARM) al 30%.