La gastronomía constituye uno de los grandes pilares y referentes culturales de España, y en este sentido la Región de Murcia es todo un referente. La unión entre mar y huerta ha dado lugar a una rica tradición culinaria donde los productos pesqueros y acuícolas han desempeñado un papel fundamental durante generaciones. Más allá de su valor gastronómico, el pescado y el marisco forman parte de una alimentación saludable y equilibrada, siendo elementos indispensables de la dieta mediterránea de nuestra nación. 

La privilegiada ubicación costera de la Región de Murcia ha permitido que numerosas especies se conviertan en protagonistas de la cocina regional. Entre las más valoradas destacan la dorada, la lubina, el mújol, el atún, las sardinas de Mazarrón, la gamba roja de Águilas y el reconocido langostino del Mar Menor, productos que han llegado a definir parte de la identidad gastronómica murciana. 

Gracias a estos productos se han conservado recetas emblemáticas que siguen ocupando un lugar destacado en las mesas murcianas. El caldero del Mar Menor, probablemente el plato marinero más representativo de la Región, es un claro ejemplo de cómo el pescado fresco ha sido históricamente el protagonista de la cocina local. También destacan elaboraciones como la dorada a la sal, los lomos de mújol o las salazones auténticos referentes de nuestra cultura culinaria. 

Sin embargo, detrás de cada una de estas recetas existe una figura que a menudo pasa desapercibida: la del pescadero y pescadera.  

Los comercios minoristas pesqueros han sido durante tiempos inmemorables hasta hoy, el vínculo entre el mar y los consumidores. Son quienes seleccionan el producto, conocen las especies, informan sobre su origen y temporada, y aconsejan a los clientes sobre la mejor forma de prepararlas y consumirlas. 

Su labor va mucho más allá de la venta. En muchas ocasiones, son auténticos embajadores y precursores de la gastronomía regional. Gracias a su experiencia, generaciones de familias han aprendido a identificar los mejores productos de cada época del año, a descubrir nuevas especies y a mantener vivas recetas tradicionales que forman parte del patrimonio culinario murciano. 

Además, las pescaderías tradicionales desempeñan un papel importante en la promoción de hábitos alimentarios saludables. El pescado es una fuente de proteínas de alta calidad, ácidos grasos omega-3, vitaminas y minerales esenciales para nuestro día a día. Por ello, fomentar su consumo mediante el asesoramiento profesional que ofrecen estos establecimientos contribuye a una alimentación más equilibrada y beneficiosa para la salud. 

Nos encontramos en un momento cambiante y frenético, donde los hábitos de compra y consumo evolucionan rápidamente. Las pescaderías tradicionales no solo garantizan el acceso a productos frescos de gran calidad; también ayudan a preservar conocimientos, tradiciones y costumbres que construyen parte de la identidad de nuestra Región. 

Desde esta perspectiva, apoyar al comercio minorista pesquero y acuicultor significa proteger y perpetuar una parte esencial de nuestra cultura gastronómica. Porque cada pescado recomendado, cada receta compartida y cada consejo transmitido desde el otro lado del mostrador contribuyen a mantener viva una tradición que ha acompañado a nuestra sociedad durante generaciones y que sigue siendo clave para nuestra salud, nuestra economía local y nuestra forma de entender la buena mesa. 

*El proyecto Mardemur 2025-2026, llevado a cabo por AMIPEMUR con una inversión de 52.169,15 € y una subvención por el mismo importe, se enmarca en la Estrategia de Desarrollo Local Participativo del Grupo de Acción Local de Pesca y Acuicultura de la Región de Murcia (GALPEMUR) y está cofinanciado por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) al 70% y por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia (CARM) al 30%.